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 En Menorca, de week-end con Robert Wyatt - Vibraciones - Noviembre 1975





en Menorca,
de week-end
con robert Wyatt



POR JM. MARTI,
FOTOS : CARRERAS MOYSI


Kevin Ayers dixit; "Cuando llegué a Canterbury en seguida conocí a los beatnicks locales. Eran muy extraños en comparación con los demás y estaban muy metidos en el jazz. Las cosas estaban centradas en casa de Robert Wyatt, porque allí estaban la música, las drogas y el sexo. Yo no estaba interesado en la música por aquel entonces pero terminé uniéndome a ellos. Solíamos emborracharnos... ¡La historia de mi vida!... y cuanto más nos enrollábamos tocando, mejor salía."

Esto sucedía hacía 1963, el año siguiente nacieron los Wilde Flowers y después Soft Machine. Son los orígenes de la Escuela de Canterbury, Wyatt, Ayers, Sinclair, Allen, Ratledge...

Ahora Robert Wyatt ni bebe ni fuma otra cosa que dorados Benson & Hedges o azules Rothmans, pero tiene una mujer, Alifie, rubia, alta y corpulenta, con hermosos y fuertes senos que se adivinan a través de los largos y escotados vestidos que siempre lleva con cara de eterna gruñona, imagen maternal que no esconde su papel en la vida de Robert. En cuanto a la música admite que disfruta más escuchando que haciéndola y que si la hace es porque hay sonidos que le gustaría oír y los debe hacer él mismo. Pero tampoco creo que Wyatt a raíz del accidente que lo dejó imposibilitado en una silla de ruedas, sea alguen que haya renunciado a nada, ni que su vitalismo congénito se haya difuminado en la amargura. Y como músico, a pesar de que se quite im-portancia a sí mismo, es uno de los más completos de su generación y para demostrarlo, el mejor álbum del año (apreciación completamente subjetiva) es suyo. "Rock Bottom" ha sido mi disco durante todo el invierno pasado y me sigue sorprendiendo cada vez que lo escucho. Cuando se lo dije me agradeció muchísimo la deferencia y casi estuve a punto de explicarle las historias que me sucedieron en torno a su música. Pero no fue ésta la onda del primer encuentro con Robert y Brian Eno en casa de un amigo común en Mahón, extraña ciudad-pueblo, cosmopolita y provinciana, capital de ta isla desde que los ingleses estuvieron en Menorca, perfecto lugar, lleno de matices, mezcla de culturas y... calma. Al abrir la puerta tropecé con la imagen de Wyatt y corno por impulso le dije ¡Hola! como si lo conociera de toda la vida, pero es que su imagen me era tan familiar, coincidía tanto con lo que yo imaginaba, que no pude por menos. Al fondo una divertida imagen de Eno —pelo corto hacia delante disimulando su incipiente calva, jeans y camiseta negra sin mangas— me saludaba. Un auténtico turista despistado que distaba años luz del serio y concluyente Eno que conociera en Londres.

—Tú también te has cortado el pelo —me dijo.

Alrededor de la mesa las mujeres de ambos se enfrascaban en la típica lectura de revistas y a un lado sonaba fuerte "Quiet Sun", el álbum que Manzanera ha grabado con su antiguo grupo y en que también ha participado —cómo no— Eno. Una ligera tensión en el ambiente, me pareció que habían olido a periodista y cuando esto ocurre, los artistas suelen desplegar en abanico su susceptibilidad. Eno, sin embargo, se mostraba mucho más amable que Wyatt, quizá porque ya me conocía, pero éste sacó su sarcasmo cuando, en parte para cachondearse, pusieron el primer disco de Neu en plan ale-mano-cósmico. Yo no seguí muy atentamente la conversación, pero en un momento escuché el nombre de Tangerine Dream, y aunque tampoco sea un fan de los Dream no los considero comparables con Neu. Así que me aventuré a dar mi opinión. Robert asintió con la cabeza y tras un silencio dijo:

—Cualquier Barry White lo hace igual o mejor.

—No veo que haya comparación posible.

—Si claro, como que Barry Whíte es gordo, negro y feo y hace estos sonidos con la boca, es una mierda. Pero los otros que son altos y rubios y lo hacen con máquinas son cojonudos...

Me dejó bastante cortado y me salí como pude. Más tarde, cuando ya se iban le propuse a Robert una conversación más larga para el día siguiente, a lo que me contestó:

—Si tú quieres..., podernos hablar de Barry White...

—Bueno, podemos discutirlo...

(Conste, que como puedes imaginar el diálogo se desarrolló en inglés, con lo que quedó mucho más bonito. —"If you want, we can talk about Barry White." —Ok, we can talk about it.) Pero al día siguiente, viejos amigos diseminados por las islas, pacíficos y relajados amigos, consiguieron que me olvidara de muchas cosas, entre ellas la cita, lo que me proporcionó un día más de estancia en Menorca, algo que agra-decer. Así, al tercer día, después de la hora playera, me presenté en un pequeño chalé de Binibeca, el pueblo de pescadores más bien imitado de España. En una casita a menos de veinte metros de las olas y a un paso de la playa, decorada como todas las casas de veraneo, unos cuantos muebles stándar salpicados de las diversas pertenencias de sus habitantes. Saludo a Eno enfrascado en un plato de espaguetis con salsa y a los demás personajes excepto a Robert que sale un rato más tarde. Sobre una cómoda, un tocadiscos escupe música ininterrumpidamente, sin parar. Con Carlos, el amigo común que nos había presentado, localizamos una "casette" del White con la que sorprender a Robert.

—"Oh, muchas gracias. Pero no te creas que yo soy un fan de este señor, simplemente ocurre que tengo un gran respeto por la música popular. Me merece toda la consideración posible el mundo del clásico show-biz, el espectáculo concebido en un sentido popular. Hay una lar-ga y considerable tradición en el mundo de lo que podríamos llamar varietés, es algo que siempre ha existido y que responde a una necesidad real, quizá no tan sofisticada como la que otros sostenemos. Personalmente yo no tengo nada en contra de ello, únicamente ocurre que no formo parte del tinglado.

Mientras tanto Eno escurrió el bulto inhibiéndose completamente de la conversación, marchándose al jardían a tomar café. Durante el resto de la tarde, e incluso después, cuando fuimos a pasear por Mahón, se mantuvo entre cortés y distante, quizá herido en su susceptibilidad de artista y star. Pienso que podría deberse al hecho de que yo entrevistara a Robert y no a ék Asi que cambiaron tos papeles, si el primer día era Robert el que no quiso saber nada, luego resultó un personaje fantástico con el que me entendí perfectamente. Así que pude le solté el rollo de mi amor por "Rock Bottom" aprovechando para renegar un tanto de su último disco "Ruth is stranger than Richard".

—"Estoy de acuerdo contigo, a mí tampoco me gusta demasiado, pero tiene una explicación; mientras que Rock Bottom era el resultado final de un proceso de experimentación, "Ruth is..." es un trabajo de experimentación, una investigación que puede llevarme a una obra posterior. Por eso es relativamente poco compacto, si se quiere falto de coherencia".

El disco contiene dos historias diferentes, en una cara Ruth, critica a Richard mientras que en la otra ocurre lo contrario, y desde luego, la cara en la que habla Ruth es mucho mejor que la de Richard. Parece que Wyatt haya tenido una deferencia para con el personaje femenino y él se encarga de confirmármelo. Pero poco a poco, el café, la soleada tarde mediterránea de principios de otoño nos impulsa a convertir la entrevista en tertulia de café e inevitablemente a hablar de política, era imposible hablar de otra cosa a finales de septiembre pasado...

—"... ¡Claro!, yo, políticamente votaré siempre laborista, sin embargo, muchos pop-stars se han declarado decididamente conservadores y hasta cierto punto bastante reaccionarios. El gobierno laborista les exige cantidad de dinero como impuestos y reaccionan contra él. Gente como Rod Stewart, los Faces y hasta los Stones, hacen propaganda conservadora, y de hecho influyen considerablemente en una masa de vo-tantes que por simple fanatismo pueden votar conservadores en las próximas elecciones. Aunque también hay excepciones, por ejemplo los Floyd, a pesar de ser millonarios mantienen una postura bastante aceptable, Masón me decía una vez que se ponía nervioso siempre que algún ministro laborista hablaba por TV renegando de los ricos y aumentando los impuestos. ¡El gobierno laborista, aquel por el que había votado! Y, sin embargo, me confesaba que a pesar de todo él no podía votar por la derecha, ni creía que pudiera hacerlo nunca."




—Pero ésta es una postura muy ambigua, se trata sólo de un pequeño sentimentalismo nostálgico que solo tiene valor como anécdota.

—"Si claro, pero es que esto de llegar a ser "star" es algo que proporciona mucho dinero y el dinero es una espiral. Por ejemplo, resulta que el dinero invertido en negocios no paga impuestos, pues bien, la mayoría de millonarios del "rock" invierten en negocios de todo tipo, principalmente en aquello relacionado con el tinglado musical. Pink Floyd, por ejemplo, acaban de montar unos estudios de grabación en Londres con lo que se han salvado de pagar impuestos. Y esto a su vez da más y más dinero y cada vez se es más rico y de ahí se pasa a una posición de poder de la que es muy difícil salirse."

—Es el eterno dilema de integrarse o no, aunque el signo de los tiempos, quizá como respuesta a !a frustración de nuestra generación, sea el volver a jugar desde dentro.

—"Y da la casualidad de que precisamente el clásico individuo inteligente que adopta una postura relajada ante la vida y no le obsesionan ni el dinero ni la fama ni todas estas cuestiones, precisa-mente por esto, por la lucidez que le proporciona esta manera de pensar, es el que acaba haciéndose rico y triunfando en lo que se ha propuesto. Yo no quiero hacerme rico, sólo me gustaría vender suficientes copias de cada álbum como para que me permitieran hacer el siguiente."

—Pero aunque tu postura sea quizá más honrada, por otra parte, la gente que hace música popular, en el más amplio sentido del término, que es la que se hace rica, es mucho más realista en su planteamiento inicial, dejando a un lado planteamientos más intelectuales y sofisticados que solo llegan a una minoría más o menos amplia."

—"Si, te lo admito, se peca de exceso de sofisticación e intelectualismo. No tengo nada que decir. Pero estos temas llevan siempre a callejones sin salida, no por la discusión en sí sino porque hay algo que falla en general."

—Hay algo que falla en general y muchas cosas se hallan en franca decadencia, el "rock" inglés, por ejemplo, ha quedado reducido a unos pocos grupos para minorías y el resto son productos de consumo. ¿No?

—"Esto tiene una explicación. Concretamente, al final de los cincuentas se suprimió en Inglaterra el servicio militar obligatoria. El ejército era algo que tradicionalmente ocupaba la primera juventud de cualquier inglés. Con estos años libres la gente llenó las Universidades y los Colleges, pero en aquel tiempo, mientras que las pruebas de acceso a cualquier carrera técnica eran muy difíciles, no ocurría lo mismo con las Art Schools en las que era muy fácil entrar. Fue la época dorada de las Escuelas de Arte, había libertad absoluta de experimentación, unas inmensas posibilidades creativas y muy buenos profesores. El resultado fue una generación de artistas de los que un buen tanto por ciento se dedicaron a la música (Eno, Sid, Barret...) e hicieron posible el boom musical inglés de la década pasada."

—Bueno, ¿y ahora por qué ya se ha acabado?

—"Porque ahora las escuelas de Arte se han convertido en algo mucho más institucionalizado, y tas pruebas de acceso son muy difíciles, y porque esto es algo que sucede así, de una manera irregular, las situaciones y los lugares propicios para hacer algo se dan durante temporadas. Durante cinco años lo que realmente vale la pena es hacer "rock" en Inglarerra, pero luego se acaba y resulta que lo interesante es hacer de antropólogo en el Perú, o jugar al tenis en Bolivia. Es mejor así, porque sino, al final, las cosas acaban aburriendo y las historias se empiezan a repetir."


Robert nos pregunta por una tienda de discos en la que pueda comprar unos cuantos álbumes de cantaores de flamenco. Se aprueba por unanimidad ir hasta Mahón y de paso tomarse unas copas. Así que tras la típica historia de ponerse en marcha, el camino discurre en un bonito atardecer salpicado de blancas casas hasta meterse en una ciudad teñida de los últimos calores del verano, con las terrazas de los bares aun bastante llenas y un público colorado y paseante mirador de escaparates. Entramos en una tienda de discos en busca de algún disco de Agujetas de Jerez, Gerena o Manolo Caracol. La primera tentativa resulta infructuosa pero Eno se ha comprado...
¡Oh! "Blood on the tracks" de Dylan, y Wyatt ha localizado un viejo Miles Davis, "Move On", el de la portada amarilla y asegura que no lo había visto nunca y se lo lleva. La segunda tienda está mucho más surtida, increíblemente surtida, lo tienen todo allí tras mostrarle al dueño un disco de Wyatt, el single "i'm a beliver" en el que aparece su foto y decirle que era aquel señor que venía con nosotros, nos instalamos y empezamos a barajar discos y discos. Con Julio, el sevillano que venía con nosotros le hacemos una selección de cantaores. Agujetas, Caracol, Menese, Gerena, Camarón de la Isla, Diego del Castor, y casi todo lo lque pudimos localizar.

—"Lo que más me interesa del flamenco es la utilización de la voz más que la guitarra, el cante jondo. Además ahora estoy particularmente interesado y obsesionado porque hace poco leí un ensayo sobre el nacimiento del "blues" americano a mediados del siglo pasado, y establece una comparación con la consolidación del flamenco en Andalucía. Las coincidencias son increíbles, casi fecha por fecha a nivel sociológico hay una simetría total en cosas como su extracción popular, de trabajo rural, de raza segregada."

Y como por un sortilegio todo el mundo empieza a encontrar piezas de museo entre el surtido de discos, olfateando entre el cartón, viejas grabaciones de "jazz", reliquias nostálgicas de todo tipo.

—Ya no compro nunca "rock" inglés, no me interesa, con la excepción de lo que hacen mis amigos, lo cual naturalmente sigo, estoy más interesado en abrirme, en conocer la música que se hace por el mundo, tanto música americana como de cualquier sitio."

Por allí encima aparece el "Diamond Head" de Manzanera y le pregunto a Robert por el significado de "Frontera" la canción que canta él en español.

—La tetra es absolutamente surrealista…

—"¡Oh no!, no es tan complicado como te parece, es simplemente un ejercicio de español que había en un libro de idiomas. Juntando todas las frases salío esto. No es que intentara cantar en español, sino que utilicé los sonidos que me daba el texto como sí fuera música, olvidándome de los espacios entre palabras y de los acentos."

Sentados en el Bar Andalucía, en la plaza Robert estaba como un niño con zapatos nuevos mirándose el paquete de discos que había comprado. Un par de copitas de ginet llenaron el tiempo que me quedaba para coger el avión. Una despedida rápida, de esas en que uno se avergüenza un poco de salir tan disparado. Eno se muestra amable tras hacerse el estrecho toda la tarde, me dice que va a venir a Barcelona unos días, y de pronto me acuerdo de que no le he hecho aún una pregunta de las más típicas y casi obligada, que Robert explique los proyectos que tiene en prespectiva.

—Estoy grabando en el último álbum de Carla Bley después de que dejara la Jack Bruce Band. El grupo lo forman... (y aquí yo raudo y veloz intento apuntarme los nombres, al final le pido a Robert que me lo escriba, y cuando me devuelve el bloc, leo:) El grupo se llamará "Goreysongs y el personal será; Words; Edward Gorey, Music; Mike Mantler, Keyboards; Carla Bley, Bass; Steve Swallow, Drums; Jack de Jonette, Voice; Richard Nixon...”

—¡Cómo! ¿quién es este Richard Nixon?

—"Es que como soy muy modesto no he querido poner mi verdadero nombre…”


       
     
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